Vientos De Esperanza

Una vez más —y nunca será suficiente seguir insistiendo en ello—, lo esencial no es la violencia de los huelguistas, sino las violencias intitucionales que dan origen a tales manifestaciones. Declararlo, en modo alguno sugiere legitimar el vandalismo que, con sus excesos, busca interrumpir los contextos habituales en que se desenvuelve la vida laboral. Pero sus causas tampoco pueden quedar libradas a la caprichosa especulación de los satisfechos, siempre interesados en desacreditar la revuelta social. Así lo han entendido los obispos, cuando centran su atención en los fuertes desequilibrios económicos y sociales que sacuden al mundo del trabajo. Cuando se muestran preocupados por la voluptuosidad concupiscente del lucro y las finanzas, en contraste con la famélica presencia, si no la extinción, de los valores de la solidaridad y del compartir.

 

Así también lo percibieron meses atrás los pastores congregados en Aparecida, cuando observaron que la mitad de los trabajadores latinoamericanos dependía de contratos precarios. Entonces dijeron que era la subcontratación la que acarreaba salarios bajos, desprotección e inseguridad social. Y declararon que sólo mejorando las condiciones de vida y de trabajo de esos millones de seres humanos, en su mayoría pobres, sería posible conquistar la verdadera justicia social. ¿Cómo? ¿Apelando acaso a la responsabilidad social empresarial? ¿Acudiendo a la generosidad de las personas? Sin desdeñar la caridad, pero haciendo suya la lucha por la justicia, recordaron el papel crucial de la política.

 

«El orden justo de la sociedad y del Estado —había escrito Benedicto XVI en la Encíclica Deus Caritas Est es una tarea principal de la política». De ahí pues que no baste recurrir al corazón bondadoso de la gente para defender los empleos de miles de hombres y mujeres que, en los próximos meses, verán cerrar sus fábricas. Se requiere organizar la voluntad colectiva, tarea de la política. Se precisa anticipar, vivir antes, la sociedad de las garantías aseguradas; del trabajo y el emprendimiento asegurados; de la salud, la alimentación, la vivienda y la educación aseguradas. Toda la flexibilidad que quiera conseguir de los trabajadores el Consejo de Equidad; pero toda dentro de la seguridad, protección y estabilidad que pueda garantizar el Estado a los trabajadores. Lo cual entraña enriquecer la imaginación de la caridad. Y, desde luego, asumir al Estado como organización superior de la sociedad.

 

No muy distinta a ésta es la mística que irradian liderazgos como el de Fernando Lugo, una semilla de esperanza en medio de la desolación dejada por la pobreza, la corrupción y la beligerancia política en Paraguay. Lugo, el ex obispo católico, democratacristiano por doctrina, que, a la cabeza de una coalición de diez partidos políticos, veinte organizaciones obreras y campesinas, y un amplio arco ideológico, ha sabido poner fin a la secular hegemonía de los herederos de Stroessner. Unir ha sido su mayor mérito, y será acaso la herramienta más decisiva para consolidar la estabilidad y la gobernabilidad de la dañada democracia guaraní. «De hechosentencia Lugo, la posibilidad de transformar el Paraguay pasa necesariamente por la superación definitiva de la confrontación como mecanismo de resolución de los conflictos, y por dejar para atrás la fragmentación en base a las diferencias, que debilita y crea la sensación de impotencia». Soplan vientos de esperanza.

 

 

Testimonios

 

El neoliberalismo

Leonardo Boff

Jon Sobrino

Cardenal Aloíso Lordscheider

José Comblin

Hans Küng

Conversación entre Küng y Ratzinger

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: