Democracia y seguridad para una sociedad de derechos

Nuestro ideal para Chile es una sociedad de derechos impregnada por los valores de la libertad, la justicia, la paz y la solidaridad. Queremos hacer de Chile una sociedad plenamente democrática, donde todos puedan participar y decidir en la construcción de nuestro destino común. Queremos hacer de Chile una sociedad segura, donde todos encuentren amparo y protección frente a los riesgos del hambre, la pobreza, la vejez, la enfermedad, las catástrofes, la violencia, la arbitrariedad del poder, el desempleo y la recesión económica.

Hace veinte años nos encontrábamos lejos de este ideal. Hemos avanzado. Nadie puede negar los progresos habidos en todos los ámbitos de la vida nacional. Nadie puede ignorar que estos cambios se han debido a la acción de fuerzas políticas y morales de genuina inspiración humanista. Y es indiscutible que la Democracia Cristiana se alza como clave de bóveda, como soporte central, de esta empresa humanizadora. Por su capacidad para unir fuerzas, buscar alianzas, y representar a las grandes mayorías. Por su voluntad de concurrir a la formación y mantención de la Concertación. Y, sobre todo, por su inalterable compromiso con la gobernabilidad y la estabilidad del país.

Hablamos pues desde nuestro humanismo. Hablamos desde una historia de logros y realizaciones que nos comprometen. Hablamos con autoridad, tanto para valorar lo bueno, como para exigir correcciones a lo malo. Y lo hacemos en tiempos de crisis. Porque corren tiempos de inestabilidad, vértigo, incertidumbre y temor al futuro. La nuestra es una época de grandes cambios en los modos de hacer política. Época de grandes cambios en los modos de organizar la economía, de unir a los pueblos, de comunicarnos con el mundo, y de luchar por los derechos de las personas. Época, en fin, en que lo único permanente parece ser el riesgo.

Para muchos, los fines de la política son los mismos de ayer. Muchos aún siguen abrigando las esperanzas de hace veinte años. Pero aún admitiendo que los fines siguen siendo los mismos, los modos de conseguirlos, la estrategia futura, no puede seguir siendo la misma. Los cambios desencadenados difícilmente pueden ser enfrentados con los métodos y visiones que sirvieron para la transición democrática. Entonces se hicieron muchas concesiones a la minoría que sustentó al régimen autoritario. Hoy esa política de concesiones se ha agotado. Está a la vista que sólo ha conducido a un empate paralizante, en presencia de una exclusión política y social intolerable. Entonces también se hicieron muchas concesiones al modelo neoliberal instalado por la dictadura. El aflojamiento del tejido asociativo y la desmovilización social, son sólo dos botones de muestra.

Hoy, si no se reorienta la estrategia de desarrollo, no habrá crecimiento ni inversión social. Se ensanchará aún más la brecha entre ricos y pobres, y el orden social estallará en miles de conflictos de imposible resolución. Porque los actores son otros; la conciencia política es otra. No es pues un Estado indiferente a los problemas sociales el que podrá asumir aquellos riesgos que las personas por sí solas no pueden enfrentar, sino un Estado Democrático y Social de Derecho. No es un mercado desenfrenado, devastador de recursos, de salud y vida, el que permitirá asegurar la justicia entre las generaciones, sino un Desarrollo Humano y Solidario que le imprima su impronta social.

El nuevo ciclo que inicia Chile exige una estrategia política de sello nacional y popular. No otra es la crucial conclusión de nuestro Quinto Congreso. Una estrategia que se proponga la profundización de las libertades democráticas y el fortalecimiento de las garantías y derechos de las personas. Una estrategia que, en las actuales circunstancias de bonanza económica y fuertes demandas sociales, sea capaz de movilizar todas las energías solidarias del país para actuar sobre los obstáculos. La estrategia que propone la Democracia Cristiana debe vencer el aislamiento y el descrédito de la política, vigorizar la organización social, y afianzar la presencia de los partidos políticos en la ciudadanía.

Este desafío entraña un partido inteligente, unido y fuerte. Un partido que supere los particularismos grupales, y adopte una mirada más universal y generosa sobre la formación de la política. Un partido que sin abandonar su rol de vanguardia social y comunitaria, escuche al Chile real, preferentemente, a los más humildes, que son asimismo los que menos oportunidad tienen de hacer oir su voz y de hacerse representar. Y a la luz de sus anhelos, elaborar el relato colectivo, el programa de emancipación, que lo es, porque buscará humanizar sus existencias. La elección municipal es la ocasión propicia para emprender este nuevo rumbo.

La Junta Nacional del 4 y 5 de julio debe ser fiel a este imperativo. Y es de esperar que, al menos, sus deliberaciones confirmen la voluntad:

1.               De postular a un solo candidato presidencial, de conciliar un solo programa de gobierno, y de ofrecerle al país una sola lista parlamentaria de la Concertación el próximo año;

2.               De impulsar, una vez nominado el candidato presidencial de la Democracia Cristiana —y mejorando la experiencia de diálogo del Quinto Congreso—, un proceso de debate y elaboración del Programa de Gobierno del Partido en todo el país y con consulta a la comunidad;

3.               De renovar los métodos e instrumentos de trabajo del Partido con las organizaciones sociales, con el fin de fortalecerlas y, de este modo, asegurar su participación en las decisiones y propuestas de política pública; y

4.               De declarar explícitamente que las relaciones internacionales del Partido Demócrata Cristiano de Chile se enmarcan en el respeto y la colaboración con fuerzas políticas de identidad y tradición democráticas, aglutinadas en la Organización Demócrata Cristiana de América, y que, en consecuencia, excluye de este ámbito a las colectividades de derecha, especialmente, a la Unión Demócrata Independiente.

En Quinto Congreso

 

 

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2 Responses to Democracia y seguridad para una sociedad de derechos

  1. Estimada Francesca:

    Toda la visión, sentido y proyección del Partido Demócrata Cristiano está contenido en las resoluciones de su Quinto Congreso Nacional realizado en Santiago los días 11 y 12 de octubre de 2007. Desde su doctrina hasta su reforma orgánica, la puedes ver en http://www.quintocongreso.cl/archivos.php?&p=1. También puedes leer, y comparar, las conclusiones del Congreso Nacional del Partido Demócrata Cristiano Alemán, realizado en Hannover, los días 3 y 4 de diciembre de 2007: http://www.quintocongreso.cl/mundo.php?id=3

    Te saluda afectuosamente,

  2. francesca dice:

    hola, me encantaria saber cual es el proyecto a futro del partido democratico cristiano
    saludos atte

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