El Sondeo Y La Opinión

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En abril de 1993 Eduardo Frei marcaba el 39 por ciento de apoyo en la encuesta CERC. Pero en diciembre de aquel año resultó vencedor en las urnas con el 58 por ciento de los sufragios, la más alta votación de los últimos 70 años. En siete meses Frei había conseguido un 19 por ciento más de adhesión.

En octubre de 1999, dos meses antes de los comicios presidenciales que enfrentaron a Ricardo Lagos y Joaquín Lavín, el CERC le otorgó al abanderado de la derecha el 35 por ciento de las preferencias, y al de la Concertación el 42. En la reñida contienda de diciembre, Lavín se situó a la par de Lagos, en torno al 48 por ciento de los votos, forzando así la segunda vuelta. En ocho semanas Lavín había superado en 13 puntos el  dato arrojado por la encuesta. Incluso a pocos días de la elección —cuando aún exhibía orgulloso su ajustado vaticinio de diciembre de 1993, contrastándolo con el fallido exit poll del CEP—, el CERC auguró a Lavín un 41 por ciento de apoyo. Equivocó su predicción en 7 puntos. 

En octubre de 2005, la encuesta CERC le dio a Michelle Bachelet un 42 por ciento de respaldo, mientras que a Joaquín Lavín y a Sebastián Piñera un 17 y 16 por ciento, respectivamente. Ambos candidatos quedaban así alineados en un virtual empate técnico. Dos meses después, en la elección de diciembre, Bachelet conquistó el 47 por ciento de la votación, mientras Lavín captó el 23 y Piñera el 25 por ciento.

En la encuesta de diciembre de 2005, CERC predijo que en segunda vuelta un 50 por ciento del electorado se inclinaría por Bachelet y un 35 por Piñera. Lo que realmente ocurrió fue que Bachelet saltó al 53 por ciento y Piñera al 46. El empresario había logrado 11 puntos más que lo pronosticado, aunque menos que Lavín en 1999. Claro que el CERC, ahora más cauteloso, tomó sus resguardos, y en su informe de prensa escribió: Un experto británico anotaba que hacer encuestas electorales es una tarea absurda, porque se obtienen datos que pueden ser desmentidos en un par de días. Este puede ser un caso más.

Hoy, amparado en los datos de la encuesta CERC de octubre, Carlos Huneeus, su director, sostiene que Marco Enríquez-Ominami es un serio competidor para derrotar a Frei en la primera vuelta. Más aún, advierte que Piñera podría vencer en diciembre.  

Marco Enríquez-Ominami —declara Huneeus— ha afectado la candidatura del senador Frei, la ha debilitado y el desenlace electoral o la competencia entre los dos no es asimétrica como fue en el pasado, en la cual Frei sencillamente lo ignoró y los dirigentes lo ignoraron hasta con el diminutivo de su nombre de pila. ¡Interesante vuelco! Qué duda cabe. Porque fue Huneeus el primero en negar que existiera el mentado fenómeno Marco. Fue él quien arriesgó una hipótesis sociopolítica para justificar su escepticismo: ¿Por qué debiera existir en un país donde los alineamientos están claros en la Concertación y la Alianza? No constituye un escenario político que permita la aparición con fuerza de una tercera alternativa.

Una cosa es segura: sondeo y opinión, datos e interpretación de datos, son cuestiones distintas. Y si los datos pueden ser desmentidos en un par de días, no es menos cierto que alrededor de un tercio de los ciudadanos decide su voto durante los treinta días previos a la elección. Piñera tardó treinta días en captar la adhesión de Lavín.

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