Subsecretarías: ¿Señal De Distensión?

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Finalmente Piñera no cumplió su anunciado propósito de nombrar en las subsecretarias a figuras de la Concertación, excepción hecha de Alvaro Sapag, un gesto del PPD que le permite salvar la cara a Rodrigo Hinzpeter, cuyo manejo político sufrió un serio revés. Con ello se restablece, así sea transitoriamente, una de las condiciones básicas para el funcionamiento de la democracia de las instituciones, cual es, el respeto mutuo que se deben el gobierno y la oposición en sus respectivos ámbitos de competencia.

Lo que se vio en la formación del gabinete de ministros, y que quiso imponerse en la conformación de las subsecretarías, fue una imprudente intervención de Piñera en los partidos políticos y, muy especialmente, en la Democracia Cristiana. Todas las razones que se dieron entonces para justificar esta actitud, se basaron en la pura libertad individual de los militantes concertacionistas invitados a incorporarse al nuevo gobierno. Nada importaron los deberes y compromisos de éstos con sus respectivos partidos, ni los nocivos efectos que sus renuncias habrían de provocar en las colectividades que abandonaban. En un vehemente ejercicio dialéctico, el senador Espina llegó incluso a desmarcarse del diálogo lúcido y racional que suele esperarse de los parlamentarios, para calificar de dictadores a los presidentes de la Concertación por haber defendido la autonomía, las jerarquías y la autoridad de los partidos políticos.

Todo esto ha sido tan absurdo como que el día de mañana la oposición emplazara a los partidos oficialistas a quitarle su respaldo a Piñera. Ayer no más la oposición española ensayó este camino. No planteó una moción de censura contra el Presidente del Gobierno, ni pidió elecciones anticipadas, como se lo permite la Constitución. Simplemente, exhortó a los diputados socialistas a retirarle la confianza a su líder. No se recuerda una salida de tono parecida.

Y es que, de no haber sido por la tácita connivencia que se dio con Renovación Nacional y la UDI, las que al ver amenazada su propia participación en un gabinete eminentemente técnico, bregaron por el nombramiento de políticos, Piñera no habría dado semejante vuelco, ni se habría visto obligado a reconocer el papel de los partidos en la estabilidad y gobernabilidad de su futura administración. Por cierto, a ello también contribuyó el hecho de que varios de los escogidos rechazaran los cargos que se les ofrecieron. La fuerte condena que despertó la designación del democratacristiano Jaime Ravinet en Defensa, debió haber actuado como un potente disuasivo. Porque, para quienes tienen hoy la mitad de su vida política por delante, no es menor el costo de exponerse a una sanción social que los expulsa de sus ambientes políticos naturales. Desde luego, este control social pierde eficacia cuando el nominado está coronando su trayectoria política, y ha aceptado servir en una representación diplomática alejada de los avatares de la coyuntura. Ahora habrá que ver qué voz y qué parte tendrán los partidos en la nominación de los embajadores.

Auth valora designación de Ravinet
PPD congela militancia de Sapag
Dichos apasionados
Es una pillería
Sapag no aceptó ser subsecretario
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