EL PACTO DC/PS, UN INTENTO DE ELABORACIÓN DE LA CRISIS

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Es fácil comprender una crisis cuando ya ha pasado. Sin embargo, es difícil situarse correctamente cuando está sucediendo. Efectivamente, cuando se hace frente a una crisis, sin unos puntos de referencia orientadores, se puede caer fácilmente en un doble peligro. El primero es la añoranza de la seguridad del pasado, que a veces, para poder escapar de los desafíos de la situación, conduce a algunos hacia una respuesta integrista. El segundo peligro es el miedo y el vértigo ante el futuro y, como consecuencia, se cae en el abandono del esfuerzo para caminar con serenidad, en la decepción afectiva, en el relativismo ideológico y, en definitiva, en la depresión.
Ramón Prat i Pons

El debate sobre los blindajes

En octubre de 2008, a pocos días de verificarse las elecciones municipales, los presidentes de los partidos Demócrata Cristiano y Socialista, senadores Soledad Alvear y Camilo Escalona, respectivamente, asumieron en la ciudad de Concepción un compromiso de colaboración para enfrentar unidos los futuros desafíos políticos. Meses antes, entre mayo y junio, el país había sido observador de una de las más agudas crisis de la Concertación, premonitoria de la derrota de Eduardo Frei, como fue la decisión irreductible del PPD y del PRSD de competir en las municipales de aquel año con la fórmula sin precedentes de dos listas de concejales: la Concertación Democrática y la Concertación Progresista[1].

Tres años después, los herederos de ambas mesas directivas, el diputado socialista Osvaldo Andrade, y el senador democratacristiano Ignacio Walker, han confirmado la voluntad de sus partidos de consolidar dicho acuerdo, proyectándolo a las elecciones presidencial y parlamentaria de 2013. La decisión no ha estado exenta de debate. Andrade ha precisado que la ampliación del entendimiento entre la DC y el PS, en el ámbito de listas de concejales, pudiera considerar también al Partido Comunista, colectividad que —sin perder de vista al Partido Democrático italiano— no oculta su pretensión de entrar a un futuro gobierno de coalición. El senador Fulvio Rossi, vicepresidente del PS, le ha puesto nombre y apellido al acuerdo. Ha dicho que el objetivo del pacto es respaldar la candidatura de la ex Presidenta Michelle Bachelet. Entretanto, el presidente de la DC, ha explicado que el arreglo buscaría una «competencia pactada», lo que ha sido interpretado como un blindaje hecho ex profeso para proteger a senadores en ejercicio de la brega que podrían oponerles nuevos aspirantes. Sin embargo, el debate podría resultar algo inoficioso si se alcanza a dictar la ley de inscripción automática y voto voluntario que incorporaría a cinco millones de nuevos electores[2].

El sistema binominal, que estimula lo mismo la lucha que la colaboración entre los aliados, ya ha despertado las reticencias de algunos diputados socialistas y democratacristianos que abrigan aspiraciones senatoriales[3]. Recordemos que en 2013 se realizarán elecciones en diez circunscripciones senatoriales, precisamente aquellas donde la hegemonía electoral del pacto DC/PS es sumamente fuerte frente a la del PPD/PRSD y de Juntos Podemos.

En la Tabla 1, se puede ver la votación obtenida en las referidas circunscripciones por cada una de estas formaciones en la elección de concejales de 2008. También se puede distinguir el apoyo electoral de la Democracia Cristiana y del Partido Socialista dentro del pacto Concertación Democrática.

En todas ellas la Concertación Democrática capta el mayor número de sufragios, lo que es del todo categórico en las circunscripciones de Soledad Alvear, Juan Pablo Letelier, Eduardo Frei, Camilo Escalona y Pedro Muñoz. Sobre todo en la de Escalona, donde la Concertación Democrática alcanza el 36,3 por ciento de los votos, frente al 14,7 de la Concertación Progresista, y el 5,4 de Juntos Podemos, coalición que marca aquí su más bajo rendimiento de la serie. Las distancias más cortas entre la Concertación Democrática y la Concertación Progresista se dan en las circunscripciones 2 y 4, por donde son senadores el radical José Antonio Gómez y el democratacristiano Jorge Pizarro.

Dentro de Concertación Democrática, la Democracia Cristiana es mayoritaria en siete de las diez circunscripciones, especialmente, en las de Eduardo Frei y Jorge Pizarro. Mientras que el Partido Socialista lo es en dos: las de Gómez y Escalona. En la zona de Soledad Alvear ambas colectividades son prácticamente equivalentes.

Se comprende así la preocupación de los parlamentarios socialistas que buscan competir con Pizarro, Frei y Escalona, pues, de confirmarse la alianza DC/PS en tales territorios, sus esperanzas de imponerse, teóricamente, se estarían esfumando.

Antecedentes del actual pacto DC/PS

Sin embargo, el pacto DC/PS con miras a las parlamentarias, no es nuevo, pues operó para las elecciones de 2009. Entonces, candidatos del PS y de la DC representaron a la Concertación en 13 de los 60 distritos, como se puede observar en la Tabla 2. Destacados con negrita aparecen los porcentajes más altos de votación obtenidos por los partidos y subpactos en cada distrito.

La relación que genera el binominal entre los socios de un pacto es ambivalente: el pacto no debe dejar que el adversario lo doble en número de sufragios, por lo que los candidatos aliados deben aportar votos. Pero si estos apoyos son relativamente equivalentes, la colaboración se convierte en competencia, como se puede constatar principalmente en el distrito 58, donde la continuidad del actual diputado democratacristiano Gabriel Ascencio, se vio fuertemente amenazada por Jenny Alvarez, su aliada socialista, que quedó a 820 sufragios y menos de un uno por ciento de conseguir la nominación. Mas, cuando las contribuciones son desiguales, como en el distrito 10, donde el diputado Eduardo Cerda duplicó la votación del socialista Arturo Barrios, el acompañante más aventajado se ve fortalecido por el más débil frente a sus adversarios comunes.

Con la sola excepción del distrito 7, del diputado socialista Marcelo Díaz (470 votos de diferencia en las elecciones de concejales de las comunas que abarca), en todos la Concertación Democrática aparece más fuerte que la Concertación Progresista. Y en todos, la alianza DC/PS se traduce en fórmulas vencedoras. En la elección parlamentaria de 2009 la Democracia Cristiana logró elegir a siete diputados, mientras que el Partido Socialista consiguió seis asientos en el Congreso.

Esto que ocurrió en la elección de diputados, también se dio en 3 de las 8 circunscripciones que debieron renovar senadores el año 2009, como se ve en la Tabla 3.

De las tres circunscripciones en que se llevó a cabo el pacto DC/PS, la Democracia Cristiana eligió 2 senadores y el Partido Socialista uno. En estas zonas la Concertación Democrática cuenta con mayor votación para concejales que la Concertación Progresista. El senador Fulvio Rossi consiguió captar parte del apoyo (13%) de la Concertación Democrática, y el respaldo de la Concertación Progresista (13%). La combinación Andrés Zaldívar y Jaime Gazmuri en la circunscripción 10, y de Ximena Rincón y Jaime Naranjo, en la 11, superaron ampliamente la suma de los votos de la Concertación Democrática y de la Concertación Progresista de la elección de concejales de 2008.

La relación PS PPD

La reafirmación del acuerdo DC/PS obliga a los partidos a reconfigurar sus alianzas en un escenario de competencia que funciona como un sistema: el cambio de uno genera cambios en los otros. El principal cambio que opera la alianza DC/PS, es sobre el sistema de apoyos y competiciones que, desde hace más de dos décadas, vienen ensayando los partidos políticos chilenos, en este caso, entre el Partido Socialista y el Partido por la Democracia. La omisión significa que cuando una de las dos colectividades postula un candidato, la otra se inhibe de hacerlo para, de este modo, concentrar la votación e incrementar así el rendimiento electoral del aspirante.

En la Tabla 4, aparecen los porcentajes promedio de votación obtenidos por candidatos a diputados de la DC, del PS y del PPD desde 1989 a 2005 en los distritos donde se ha practicado la omisión PS/PPD.

Como se puede observar, son distritos en que los promedios (en negrita) del Partido Socialista son más elevados que los promedios del Partido por la Democracia, pero asimismo, son también más altos —o iguales— que los promedios de votación de la Democracia Cristiana. Esto significa que, dada la eventualidad que en estos lugares el pacto DC/PS represente a la Concertación, es mayor la probabilidad de que las preferencias se vuelquen hacia el candidato del PS que hacia el postulante de la DC.

En la Tabla 5 se muestra la situación hipotética de distritos con pactos por omisión PS/PPD que benefician a la Democracia Cristiana. Son distritos en que la votación histórica de la Democracia Cristiana (resaltada con negrita) es mayor que la del Partido Socialista pero, la de este último, en general es menor que la del Partido por la Democracia.

En la Tabla 6 aparecen los porcentajes de votación obtenidos por los candidatos de los partidos en la elección parlamentaria de 2009 en los distritos con pactos por omisión PS/PPD, separados según predominio histórico socialista y democratacristiano.

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Las filas achuradas destacan los distritos 7, 16, 31, 48 y 60, donde democratacristianos y socialistas representaron a la Concertación en la elección parlamentaria de 2009. En esa oportunidad, los candidatos socialistas se impusieron en los distritos 7 y 31, mientras que, excepcionalmente, en el 60 lo hizo la candidata democratacristiana Carolina Goic. En los distritos 16 y 48, predominó la Democracia Cristiana.

En el distrito 2, no obstante el alto promedio histórico del PS, éste y el PPD se omitieron y resultó vencedor el candidato comunista, que logró aventajar al democratacristiano. Sin embargo, en el distrito 46, donde se omitió la DC, el candidato socialista prevaleció sobre el postulante comunista. En contraste, como se advierte en los distritos 4 y 24 donde la DC fue aliada con el PPD, la omisión socialista benefició al candidato del PPD —partido cuya adhesión histórica ahí es mayor que la del PS— en desmedro de la falange. Hay que considerar un factor no menor, a saber, que en el distrito 4 resultó electo el candidato del PRI que acababa de renunciar a la DC afectando con ello el rendimiento de ésta. Pero en el distrito 28, donde se omitió la Democracia Cristiana, y donde compitieron en la misma lista el Partido por la Democracia y el Partido Comunista, salió vencedor el comunista Guillermo Teillier.

Esto demuestra que en distritos donde compiten en pacto democratacristianos y comunistas, y se omiten el PS y el PPD, triunfa el PC. En distritos donde compiten en pacto socialistas y comunistas y se omite la DC, vence el PS. En distritos donde compiten en pacto democratacristianos y pepedés y se omite el PS, gana el PPD. Y, finalmente, en distritos donde compiten en pacto pepedés y comunistas y se omite la DC, se impone el PC.

En la Tabla 7 se muestra la votación capturada por la Concertación Democrática y la Concertación Progresista en la elección de concejales de 2008 en los distritos con pactos por omisión PS/PPD. Las zonas achuradas distinguen los distritos donde la DC y el PS representaron juntos a la Concertación en las elecciones parlamentarias de 2009.

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La elección de concejales, a diferencia de las de senadores y diputados, se rige por el sistema proporcional, razón por la cual tiene la virtud de revelar el arraigo específico de cada partido político. En estos distritos, lo primero que salta a la vista, es la fuerte presencia de la Concertación Democrática, o sea, del pacto DC/PS, sobre la Concertación Progresista que aglutina a pepedés y radicales. Este predominio es particularmente claro en los distritos 31, 32, 44, 46, 56 y 60, que, en las pasadas elecciones parlamentarias, eligieron diputados democratacristianos o socialistas. También lo es en los distritos 16, 24, 27 y 28. En cambio, la Concertación Progresista es fuerte en el distrito 43, donde el PPD logró elegir un diputado el año 2009. En los demás distritos, 2, 4, 6, 7, 9, 39 y 48, ambas coaliciones son competitivas.

Proyecciones de la alianza DC/PS

La Tabla 8 muestra aquellos distritos donde la votación promedio del PS, entre 1989 y 2005, ha sido más alta que la votación DC en igual periodo, por lo que la combinación de candidatos de ambas colectividades debería favorecer a los socialistas. La alianza con la Democracia Cristiana podría permitirle al Partido Socialista la supremacía electoral en quince distritos donde éste está bien implantado y la DC puede contribuir a saltar la valla del 34% que impone el binominal. En la elección de 2009 esta hipótesis se pudo someter a prueba en los distritos 10, 26, 29, 45 y 60. Sólo en los distritos 26, 29 y 45, candidatos socialistas consiguieron ser elegidos diputados. En los otros dos, los distritos 10 y 60, el PS se alejó considerablemente de sus promedios históricos de votación. Así, en el distrito 10 el respaldo al PS ha de haberse visto afectado por la competencia que le opuso a Arturo Barrios, Esteban Maturana representante de Marco Enríquez-Ominami, el ex diputado del partido por esa zona y candidato presidencial. Y en el distrito 60, la desventaja del PS se explica porque la diputada DC en ejercicio, Carolina Goic ha cambiado el comportamiento electoral y fortalecido considerablemente su ascendiente en la zona.

La Tabla 9 contempla aquellos distritos en que la votación promedio de la DC entre 1989 y 2005 es más elevada que el porcentaje promedio obtenido por el PS, por lo que la postulación conjunta de candidatos socialistas y democratacristianos permitiría, de este modo, sumar más de un tercio del electorado y asegurar la ventaja de la DC. En la parlamentaria de 2009, la DC compitió en alianza con el PS en seis de estos distritos —los números 8, 26, 53, 55, 58 y 60, según se puede ver en las filas achuradas—, logrando elegir diputados en los distritos 8, 55, 58 y 60. Sin embargo, en los distritos 26 y 53, al situarse la votación DC por debajo de su promedio histórico, no logró elegir diputados.

Estos 34 eventuales diputados socialistas y democratacristianos representan el 60 por ciento de la actual Concertación. Claro que el rendimiento del pacto puede verse incrementado gracias a los acuerdos que se configuren con las nuevas colectividades que, con seguridad, se incorporarán durante los próximos meses a una negociación hoy por hoy abierta hacia la izquierda y hacia el centro del espectro político.


[1] Véase: https://fortunatti.wordpress.com/2008/06/04/crisis-conflicto-y-proyeccion-de-la-concertacion/
[2] “Hasta la fecha no hay datos exactos de cuántos serán los nuevos electores… sólo existen encuestas y estimaciones sobre la base de tasas de natalidad y otras variables”. La Tercera, 21 de noviembre de 2011.
[3] Los diputados socialistas Marcelo Díaz, Alfonso de Urresti y Fidel Espinoza han sostenido que “las señales que el senador Walker ha entregado a la opinión pública son contradictorias, excluyentes, oligárquicas y antidemocráticas”. La Tercera, 16 de noviembre de 2011.
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