PRIMARIAS DC, HACIA UN PARTIDO PEQUEÑO CON FUERTE IMPLANTACIÓN CIUDADANA

El domingo 15 de enero de 2012 se realizaron elecciones para escoger a los candidatos a alcaldes y concejales de la Democracia Cristiana de 50 comunas del país. Se contabilizaron en dicho proceso sobre 78 mil sufragios, 43 mil de los cuales fueron preferencias para concejales y 35 mil para alcaldes. La mayoría de los votantes estuvo constituida por personas independientes que simpatizan con los nombres y proyectos propuestos por la colectividad.

Las reglas de la competición establecían que sólo tenían derecho a participar de la elección ciudadanos que militaran en la colectividad, y también independientes, o sea, personas que no aparecieran inscritas en otro partido político. La lógica de este requisito es que los militantes cumplieran con los deberes y derechos que les impone su pertenencia al partido, y que los simpatizantes se sintieran comprometidos con las propuestas de la colectividad. Se trata de la primera selección de postulantes —de ahí su nombre de primarias—, en este caso, la efectuada por un partido, que debe asimismo continuar con la conformación de la lista del respectivo pacto electoral, para concluir en las municipales de octubre. Se asume que los actuales votantes mantendrán la fidelidad a su opción en las siguientes justas electorales. Y, por eso, se puede decir que estas 78 mil adhesiones son, en cierto modo, una expresión a escala local de las pretensiones electorales del partido en aquellas 50 comunas. En la elección de concejales de 2008, cuyo sistema proporcional permite conocer el verdadero apoyo de los partidos, la votación obtenida por la colectividad en tales comunas se elevó a los 249 mil sufragios, cifra que fija el umbral de éxito de la convocatoria.

PARTICIPACIÓN ELECTORAL

El más importante de ambos comicios, por la fuerte competencia que impone la designación uninominal del cargo, es la elección de los aspirantes a alcaldes que, en abril de este año, deberían eventualmente medirse con otros postulantes de la Concertación o de la Oposición y, en octubre, con los candidatos del oficialismo. Como se puede observar en la Tabla 1, participaron en esta elección alrededor de 35 mil electores correspondientes al registro electoral de 22 comunas donde debía dirimirse la disputa por la nominación.

En la primaria para candidatos a concejales participaron más de 43 mil ciudadanos inscritos en los registros electorales de 42 comunas, como se puede ver en la Tabla 2.

LA REAL MAGNITUD DE LAS PRIMARIAS

¿Cuál es sin embargo la real capacidad de movilización electoral del partido?

El valor de las primarias no consiste sólo en arbitrar, mediante la consulta al elector, la competencia entre distintos candidatos, sino en determinar su ascendiente sobre los ciudadanos y fortalecer el compromiso de éstos para instalarlos, finalmente, en los cargos de alcaldes o concejales. El objetivo estratégico es ganar en octubre. Y, por lo tanto, las preguntas de fondo son si el candidato podrá conseguirlo, y si la organización política logrará reunir los votos necesarios. Por eso, el número de personas movilizadas en las primarias democratacristianas sólo tiene significación a la luz del número de electores que efectivamente votan en las respectivas comunas y, sobre todo, de la cantidad de electores que positivamente votan por candidatos democratacristianos en aquellas comunas.

En la Tabla 3 se presentan dos proporciones. Por una parte, el porcentaje de votantes en las primarias para alcaldes respecto del número de votos válidamente emitidos en la elección de concejales de 2008. Por otra parte, el porcentaje de votantes en las primarias para alcaldes respecto del número de votos válidamente emitidos por candidatos democratacristianos en la elección de concejales de 2008.

 

Como se ve en los respectivos totales de la lista de comunas, la participación en las primarias representa el 5 por ciento de los electores que emitieron votos válidos, y el 25 por ciento de estos mismos electores que, en 2008, marcaron su preferencia por candidatos a concejal democratacristianos. Los mejores desempeños los entregan las comunas de Queilén y Curaco de Vélez. En Queilén concurrió a las primarias el 56 por ciento de los electores de la comuna, y el 251 por ciento —2½ veces las adhesiones— de quienes le brindaron su apoyo a la DC hace cuatro años. En Curaco de Vélez participó el 39 por ciento de los electores de la comuna, y el 149 por ciento de los ciudadanos que prefirieron candidatos democratacristianos en los comicios de 2008.

En contraste, las comunas de Tocopilla y Valparaíso presentan las más bajas cuotas de participación.

En Tocopilla concurrió a las primarias el 2 por ciento de los votantes efectivos de la comuna, y el 11 por ciento de quienes hace cuatro años votaron por candidatos democratacristianos.

En Valparaíso, esta participación representó el 3 por ciento de los electores, y el 11 por ciento de los ciudadanos que entonces optaron por la DC.

En la Tabla 4 se muestran las mismas dos proporciones, pero esta vez referidas a la participación de los ciudadanos en las primarias para concejales. Aunque parece mayor el número total de electores que concurrieron a las primarias para concejales (43.533) en comparación con el que lo hizo para elegir candidatos a alcaldes (34.937), en rigor esta cantidad es proporcionalmente menor, considerando que las comunas donde se celebraron las de alcaldes representan la mitad de aquellas. Pero, además, considerando que la movilización para elegir candidatos a concejales fue más baja, como se comprueba en los totales generales, donde dicha participación se reduce del 5 al 4 por ciento del total de votos válidos de la serie de comunas, y del 25 al 21 por ciento de la votación válida recibida por la Democracia Cristiana.

Aquí los óptimos de participación se alcanzaron en las comunas de Queilén y Calera de Tango. En Queilén se desplazó a los locales de votación un 32 por ciento de los electores de la comuna, y un 146 por ciento de los electores que apoyaron a la DC en 2008. En Calera de Tango, participó un 23 por ciento de los ciudadanos, y un 122 por ciento de quienes votaron por la DC. Los más bajos indicadores de concurrencia a las urnas los marcaron Chillán y Quillota, con el uno por ciento del total de electores, y el 6 por ciento de cuantos votaron por la Democracia Cristiana en 2008.

PRIMARIAS: UN JUICIO SOBRE EL MODELO DE PARTIDO

En la Tabla 5 aparecen ordenadas las 22 comunas donde se realizaron primarias para alcaldes, de acuerdo al tamaño del partido comunal, su capacidad de convocatoria, y la proporción de ciudadanos movilizados por cada uno de sus afiliados. Mientras la capacidad de convocatoria puede determinarse a través del número de electores por militante que participó en sus primarias internas, en cambio, el apoyo efectivo de los ciudadanos se puede precisar por la cantidad de sufragios válidamente emitidos que, en las elecciones de concejales de 2008, se concentraron en candidatos a concejal democratacristianos.

Los mejores desempeños están dados por comunas como Curaco de Vélez y Queilén, con 13 votantes por militante o, lo que es igual, más de 13 veces el número de inscritos en los registros partidarios. En el otro extremo, comunas como Valdivia, San Antonio, Valparaíso, revelan los más bajos indicadores de participación, con menos de un elector por militante. Llama la atención Tocopilla, donde acaso la mitad del padrón partidario habría asistido al lugar de votación.

El ideal es que la movilización electoral que buscan las primarias se aproxime a la votación del partido en aquellas comunas. Visto así, el parámetro fijado por la elección de concejales de 2008 fue de 9 electores por militante para el caso de Curaco de Vélez, y de 5 electores por militante, para el caso de Queilén. En lo que respecta a San Antonio, era de 4 electores por militante, de 5 para Valdivia, de 7 para Valparaíso, y de 9 para Tocopilla. Hay que tener presente que en la elección de 2008 la Democracia Cristiana obtuvo su peor resultado electoral en cincuenta años, de modo que superar aquella baja sigue constituyendo uno de sus principales desafíos.

En la Tabla 6 se agrupan las 42 comunas que sometieron a primarias la definición de sus candidatos a concejal. Monte Patria salta a la vista como el óptimo al que puede aspirar el procedimiento de primarias. La comuna debía ser capaz de movilizar a lo menos 13 ciudadanos por militante, y lo consiguió. Detrás de Monte Patria se situó Calera de Tango, que debía aproximarse a los 7 electores por militante, pero que superó las expectativas al movilizar más de 9 electores. A la inversa, La Reina que, conforme a la votación obtenida en 2008, debía movilizar a 5 electores por cada uno de sus militantes, no pudo lograr que más del tercio del padrón de inscritos concurriera a los locales de votación y, en Peñaflor y Coyhaique, menos de la mitad del registro partidario llegó a votar.

Sin embargo, no existe correspondencia —por ahora— entre el respaldo ciudadano y la movilización electoral de las recientes primarias, como se aprecia en el Gráfico 1. Así, por ejemplo, mientras en la comuna de Casablanca participaron 3 ciudadanos por cada dos militantes, en Curaco de Vélez por cada dos militantes acudieron a votar 27 electores. No obstante esta enorme diferencia, en la elección de concejales de 2008 la Democracia Cristiana conquistó en ambas comunas porcentajes parecidos de votación: 28 por ciento en Casablanca, y 26 por ciento en Curaco de Vélez. Aunque ambos son partidos de gran tamaño —Casablanca es proporcionalmente el doble de Curaco de Vélez—, la sureña comuna cuenta con un activo militante mejor organizado.

TAMAÑOS DE PARTIDO Y RENDIMIENTO ELECTORAL

Lo que sí tiene una alta incidencia en el éxito electoral es el tamaño y la organización del partido. En la siguiente figura se muestra una clasificación típica ideal de los partidos comunales según su tamaño medido como proporción del total de electores de la comuna y, asimismo, de la adhesión que logran concitar hacia sus propuestas políticas.

Siguiendo estos criterios, y conforme a los datos de la Tabla 7, se puede decir que partidos como los de Osorno, Puchuncaví y Tomé, con más de 61 electores por militante y sobre 16 votos por afiliado, son partidos de tamaño medio de alto rendimiento electoral.

Un partido, como el de Concepción, con 46 electores por militante y 11 votos por afiliado, es un partido de tamaño medio de mediano rendimiento electoral.

Un partido, como el de Lo Espejo, con 61 electores por militante y 10 votos por afiliado, es un partido de tamaño medio de bajo rendimiento electoral.

Un partido, como el de Monte Patria, con 55 electores por militante y 14 votos por afiliado, es un partido grande de mediano rendimiento electoral, lo mismo que lo es el de la comuna de Quillota.

Un partido como el de Curaco de Vélez, con 34 electores por militante y 9 votos por afiliado, es un partido grande de bajo rendimiento electoral.

Por último, entre los partidos grandes de bajo rendimiento electoral, es posible distinguir aquellos con menos de 25 electores por militante y menos de 4 votos por afiliado. En este rango se inscriben los partidos de San Antonio, San Gregorio y Aisén.

Partidos pequeños de alto rendimiento electoral —más de 121 electores por militante y sobre 16 votos por afiliado— se pueden encontrar en las estructuras comunales de Retiro, Nacimiento, Pinto, Santa Bárbara, Paillaco, Los Alamos, Chanco y Los Angeles, en las regiones de El Maule, Biobío y Los Ríos. Ninguno de ellos celebró primarias.

Hacia un partido pequeño de fuerte implantación ciudadana

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