PRIMARIAS DE LA CONCERTACIÓN: RECUPERANDO LA CONFIANZA CIUDADANA


El domingo primero de abril se realizaron los comicios de la Concertación en más de 140 comunas del país para nominar a los aspirantes que deberán medirse en la elección de octubre. El acto cívico, un sucedáneo criollo del mecanismo de primarias que en Estados Unidos emplean los partidos políticos para dirimir la brega por los cargos, se convirtió en la mayor movilización electoral no institucionalizada del presente siglo. Desde el año 99, cuando Ricardo Lagos y Andrés Zaldívar compitieron por la candidatura presidencial, que no se veía un número tan elevado de ciudadanos acudiendo voluntariamente a las mesas de votación: 320 mil personas, desde lugareños de Putre, en el altiplano chileno, hasta avecindados de San Gregorio, en la austral región de Magallanes, respondieron al llamado de la alianza opositora.

Decir que es un acontecimiento inédito, en una época signada por novedades que se suceden a cada minuto, la verdad, no da cuenta cabal de la real significación del evento. Acaso, ante el elocuente testimonio que dieron cientos de miles de hombres y mujeres que expresaron genuina y libremente sus preferencias, resulte hasta banal la actitud ideologizada de sus detractores, aquellos que han buscado diluir la importancia del proceso electoral en la crítica a sus imperfecciones, a las escaramuzas de los contrincantes, o a las frustraciones propias de la primera hora de los derrotados. El hecho político es objetivamente irrefutable, y tendrá efectos durables y verificables dentro de pocos meses.

Pero ¿qué representan estas miles de voluntades para las proyecciones de la Concertación? Hace cuatro años, la coalición, que entonces enfrentó las municipales con dos pactos electorales —la Concertación Democrática y la Concertación Progresista—, logró conquistar la adhesión de 1.374.689 electores en las comunas que realizaron primarias. Los trescientos once mil sufragios computados hasta ahora por la Comisión Nacional Organizadora de Primarias, equivalen al 23 por ciento de los ciudadanos que votaron en 2008 por los candidatos a concejales del conglomerado en aquellas comunas. Se trata de una proporción muy semejante al 25 por ciento de participación que consiguió la Democracia Cristiana en sus comicios de enero, estadística, desde luego, auspiciosa para la tienda. Un promedio que, sin embargo, y como es lógico, oculta tanto los bajos como los altos rendimientos de participación electoral, por lo que cabe preguntarse de qué modo se manifiestan tales comportamientos electorales en cada una de las comunas consideradas, pues parece verosímil que en aquellos lugares, especialmente rurales, donde el número de ciudadanos movilizados en las primarias se acercó a la votación efectiva de la coalición, las probabilidades de triunfar en octubre serán aún más ciertas que en aquellos otros donde quedó muy por debajo de dicho umbral.

Al distribuir las comunas según la capacidad de convocatoria electoral de la Concertación, se pueden distinguir tres niveles de compromiso político: comunas de alta participación, comunas de participación media y comunas de baja participación.

Sólo una tercera parte de las localidades, 48 comunas, muestra una participación electoral inferior al 23 por ciento, la votación promedio que marcaron estas primarias. Los casos de Cerro Navia y Paine, donde la afluencia de electores fue inferior al 4 por ciento de la votación recibida por el conglomerado en octubre de 2008, ciertamente deberían mover a preocupación.

Un segundo tercio, 46 comunas, comprende a aquellas localidades que lograron movilizar entre el 24 y el 45 por ciento del electorado que votó por la Concertación en las pasadas elecciones municipales.

Un último tercio, 47 comunas, está compuesto por aquellos lugares donde la concurrencia a los recintos de votación superó el 46 por ciento de los votos capturados por el pacto de centro izquierda hace cuatro años. Son las comunas que se encuentran en mejores condiciones de organización, participación y movilización electoral para enfrentar los comicios del próximo semestre. Sorprenden las altas cifras que registran comunas como Cochamó (171%), Pichilemu (104%) y Alto Biobío (100%), circunscripciones en que la participación del domingo superó con creces la votación obtenida por los partidos de la Concertación en las municipales de 2008. Se confirma asimismo la fuerte cohesión de las tradicionales comunas de la región del Biobío, que, en su mayoría, siguen constituyendo paradigmas de organización partidaria, articulación política e implantación ciudadana.

Análisis del proceso electoral para nominar candidatos a alcaldes de la Concertación


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