EL PROGRAMA: PRINCIPIO ORDENADOR DEL GOBIERNO

El compromiso

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Michelle Bachelet estaba exigida por las propias circunstancias de su regreso, a fijar expectativas nítidas acerca de lo que debía esperarse de su segundo gobierno. Así buscó hacerlo durante las primarias de la Concertación, y así también para la primera y la segunda vuelta electoral. Y el resultado, aunque insospechado para quienes se habían habituado a las regularidades obvias de la alta política, quedó a la vista. Bachelet consiguió fundar la Nueva Mayoría, una coalición más amplia y más atenta a la madurez experimentada por el país. Logró comprometer desde comunistas, liberales y democratacristianos, hasta figuras emblemáticas de las luchas sociales de reconocimiento de la presente década. Y, de este modo, pudo conquistar la adhesión y el corazón del electorado.  

Su última señal, la conformación del gabinete de ministros, subsecretarios e intendentes es, sin embargo, la más determinante, pues revela el estilo de la administración que se instalará en marzo. ¿Cuál es éste? Primero, el de un gobierno con los partidos, pero no de los partidos ni a merced de los partidos. Segundo, un gobierno con los movimientos y con las organizaciones sociales, pero responsable de sus funciones y respetuoso de la autonomía de decisión de la sociedad civil y de sus diversas expresiones. Tercero, un gobierno con una impronta de centroizquierda que lo distingue de sus alianzas políticas opositoras, identidad que no lo inhibe de depositar tareas ejecutivas en manos de dignos exponentes de la alta dirección pública. Cuarto, un gobierno cuyas más importantes promesas de campaña deberá concretarlas en el Congreso, pero por lo mismo, con parlamentarios situados a la izquierda y a la derecha de la Nueva Mayoría.

¿Qué puede asegurar la consistencia y eficacia de esta forma de gobernar? Desde luego, el programa comprometido con la ciudadanía, como ha insistido persistentemente la ex mandataria. Más allá de las historias, tradiciones y principios de cada colectividad, es el programa el que ordena. Más allá de las biografías, opiniones y creencias de cada autoridad, es el programa el que define sus desempeños. Y es el programa el que mantiene la unidad e integralidad de la acción gubernamental.

http://www.diarioconcepcion.cl/2014/02/04/#2/z

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