IMPRUDENCIA DEL EMBAJADOR COMUNISTA

Embajador de Chile en Uruguay, abogado Eduardo Contreras

Embajador de Chile en Uruguay, abogado Eduardo Contreras

archivo pdf

Se ha dicho que las palabras del embajador de Chile en Uruguay, Eduardo Contreras, han sido imprudentes, y hay sectores políticos que basados en esta percepción exigen su renuncia, no obstante haber ofrecido el funcionario internacional disculpas públicas. Contreras es el único diplomático comunista del actual gobierno y, por eso, su comportamiento ha pasado a concentrar la atención.

Pero, ¿son imprudentes los dichos del embajador? Es claro que lo son. ¿Cuáles de sus opiniones son realmente imprudentes? Hay dos. Primera, que los actos terroristas son de la ultraderecha. Y segunda, que estos actos terroristas le interesan a la derecha empresarial.

¿Por qué son imprudentes estas dos expresiones de Contreras que, además, es periodista y abogado de derechos humanos? Porque ambas no son demostrables. Son especulaciones. Prejuicios. Se trata de puras hipótesis que un representante del Estado de Chile ante otro Estado, en este caso, el uruguayo, no se puede permitir. Y no se las puede permitir, entre otras razones, porque Contreras es también embajador de los ciudadanos de ultraderecha y de la derecha empresarial que forman parte de la sociedad política y participan del Estado nacional.

El embajador también ha señalado que la directiva democratacristiana de 1973 apoyó el golpe. Lo cual es como decir que los comunistas respaldaron a los regímenes totalitarios de la ex Unión Soviética y sus satélites. Son cosas que ocurrieron, como ocurrió con la declaración del 13 de septiembre de 1973 que condenaba el golpe, la que no habría existido si no hubiera habido otra oficial de la directiva difundida el 12 de septiembre de 1973. Son hechos históricos, empíricos y documentados. Datos no opinables en cuanto a su naturaleza de hechos concretos.

Sin embargo, ¿cuál es el error de análisis político de Contreras en este punto? Su yerro es postular que las dificultades para el entendimiento entre comunistas y democratacristianos derivan del apoyo prestado por la directiva DC de entonces al golpe de 1973, el que, además, hoy por hoy pesaría mucho en la sociedad chilena. Algo de suyo discutible, pues si estos aspectos hubieran tenido en los partidos y en la sociedad chilena la carga negativa que les atribuye el embajador, desde luego, los comunistas no estarían hoy en el Parlamento, ni en los municipios, ni en el Ejecutivo, con la anuencia de los democratacristianos. Y tampoco ellos habrían aceptado concurrir a la Nueva Mayoría con democratacristianos. Y si el país premió en las urnas a la Nueva Mayoría es porque entendió que su programa de reformas era más importante que el pasado de desavenencias entre comunistas y democratacristianos. Ahora, diferencias de opinión como éstas no tienen por qué afectar las relaciones entre ambos países. El ser embajador ante el Asia-Pacífico no le ha impedido a Frei pronunciarse sobre la muerte de su padre y exigir justicia. La investidura no inhibe el juicio analítico.

El error político de Contreras es haber alimentado con sus dichos la hoguera donde se consumen esfuerzos y testimonios de décadas en pro del entendimiento entre comunistas y democratacristianos. Y, lo que es peor, hacerlo en contra de su propia convicción de que un compromiso semejante «ayudará de una manera muy importante a la estabilidad democrática de Chile hacia el futuro». Sin duda, era la oportunidad esperada y anunciada por sus adversarios desde antes de la instalación del gobierno. Será de ellos el triunfo si se destituye al embajador, y una derrota para quienes han perseverado en fortalecer y proyectar a la actual coalición de centroizquierda.

Por cierto, Eduardo Contreras no ignora el campo de fuerzas en que se debate el compromiso. No ignora las tensiones que desde la izquierda se introducen para desgajar a los comunistas de la Nueva Mayoría. Y no ignora los desvelos de la derecha para sacar del gobierno a la Democracia Cristiana y, de este modo, hacer fracasar las reformas que tocan sus intereses. Y, por eso, las declaraciones del representante en Montevideo son un paso en falso―por innecesarias y disfuncionales― que no hace sino poner cuesta arriba el trabajo unitario que se ha venido emprendiendo.

Addenda

¿Por qué no son comparables los casos y circunstancias de Claudio Huepe y Marcelo Rozas?

Primero, porque Claudio Huepe presentó su renuncia a la Presidenta, en cambio, a Marcelo Rozas la Presidenta le pidió la renuncia y le dio un plazo de 30 días para abandonar la legación diplomática.

Segundo, porque lo que hizo Claudio Huepe ──que él mismo consideró un error── fue revelar a la prensa una conversación reservada tenida en enero de 2007 con la Presidenta Bachelet. En esta conversación la Presidenta le habría confidenciado que su voluntad original era apoyar en 2006 el ingreso de Venezuela al Consejo de Seguridad de la ONU, pero que había terminado absteniéndose por las presiones ejercidas desde la Democracia Cristiana. En ese tiempo el canciller era el democratacristiano Alejandro Foxley, Gutenberg Martínez era presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América, fuerte opositora del régimen de Chávez, y Soledad Alvear, era presidenta de la Democracia Cristiana chilena. Claudio Huepe, declararía que «Chile debía votar por Venezuela y recibí, como dicen en Chile, un tirón de orejas». Soledad Alvear había presionado para que la Cancillería empleara los mecanismos regulares pertinentes, para «hacer un llamado de atención» cuando se presenta la ocasión en que un embajador se desmarca de la línea trazada por la Presidenta. «Y en este caso así lo estimó», dijo en alusión a las expresiones del embajador Huepe. Pero Gutenberg Martínez fue aún más lejos. Le advirtió a Bachelet que si Chile votaba a favor de Venezuela, ello marcaría “un antes y un después” en la relación de la DC con el Ejecutivo. Ricardo Lagos Weber, ministro vocero le respondería que «en materia de política exterior no caben las presiones, no caben los antes y los después sólo caben los intereses permanentes de la nación».

En cambio, Marcelo Rozas, desde su cargo de embajador en la República Checa, había venido atacando a Bachelet hasta hacerla aparecer como una ridícula versión de Mary Poppins. La gota que colmó el vaso fue una columna en la revista Capital donde cuestionó la cumbre progresista de Viña del Mar ──una política exterior pública── presidida por Michelle Bachelet. Escribió: «No vamos a avergonzar al lector con los lugares comunes de esta decadente izquierda sin ideas, que quiere conciliar el liberalismo con un cierto buenismo, cuyo mejor resultado podríamos llamar socialismo de balneario». Por eso fue destituido.

Tercero, la trayectoria y el testimonio de Claudio Huepe en pro de la democracia y de los derechos humanos, lo constituyen en ícono del Partido Demócrata Cristiano. Huepe fue uno de los firmantes de la declaración del 13 de septiembre de 1973 condenando el golpe de Estado.

Al confirmar en su cargo al embajador de Chile en Uruguay, Eduardo Contreras, la Presidenta Bachelet ha corregido el error cometido con Huepe, y no se ha dejado amedrentar por presiones en el ejercicio de sus facultades exclusivas. Y ello marca un giro en las relaciones exteriores de Chile.

 

El DC Aldo Cornejo, presidente de la Cámara de Diputados, pide la renuncia del embajador de Chile en Uruguay

Disculpas del embajador confirmado en su cargo por la Presidenta Michelle Bachelet

 

Las verdaderas palabras del embajador

Declaración de la Directiva Nacional del Partido Demócrata Cristiano el 12 de septiembre de 1973

Declaración de Leighton, Palma, Tomic el 13 de septiembre de 1973

Belisario Velasco: la posición mayoritaria DC fue apoyar el golpe

Jorge Pizarro espera la renuncia de embajador

Derecha exige la renuncia de embajador

¿Con las horas contadas?

El PC se resigna

Teillier: nadie quiere destituir a Contreras

Sólo una parte de la DC quiere sacar al embajador

Gobierno ratifica la continuidad del embajador Eduardo Contreras

Walker, jefe de bancada DC, califica de falto de generosidad y nobleza a embajador Contreras

Jorge Pizarro, senador DC, considera penosa y lamentable la decisión

¿Por qué renunció Claudio Huepe?

¿Por qué se le pidió la renuncia a Marcelo Rozas?

Pizarro: como Contreras no renunció, mi impresión es que debieron haber pedido la renuncia… No soy quien para cuestionar, la Presidenta es la que maneja la política exterior.

Ignacio Walker: la DC acata pero… el embajador debió haber renunciado

Andrés Zaldívar insiste en que embajador debe renunciar

Escalona afirma que Gutenberg Martínez hace interpretación indebida

Anuncios

One Response to IMPRUDENCIA DEL EMBAJADOR COMUNISTA

  1. Lo vivimos en aquellos años en que se impuso la traición. El señor Aylwin, como presidente de la DC, jugó un papel importante junto a varios de sus colectividad política. Pedían a gritos el golpe de Estado. De esto hay montones de documentos que acreditan su participación como autores del golpe de Estado. Los documentos de la CIA lo acreditan y, en la actualidad, los grupos fascistas aún están vigentes en Chile. No es ninguna novedad lo dicho por un hombre que no tiene pelos en la lengua, y cuyo único compromiso es con los intereses de los trabajadores y de su pueblo. Es una verdad grande, grande; como el sol.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: