LA UDI EN PUNTO DE QUIEBRE

Ernesto Silva proclamado presidente de la UDI en el Consejo General de mayo de 2014

Ernesto Silva proclamado presidente de la UDI en el Consejo General de mayo de 2014

La UDI se convirtió en el partido más grande del país luego de arrebatarle el lugar a la quincuagenaria Democracia Cristiana que, al igual que ella, reconoce en los principios y valores del humanismo cristiano sus fuentes de inspiración. La suya ha sido una trayectoria sin duda exitosa, diríase brillante, desde que en los albores del milenio estuvo a un tris de ser gobierno con su promesa de cambio. Pero es sabido que cuanto más brilla una estrella, más próxima está a su fin, y la sucesión de errores de la última competencia presidencial pareció revelar que la buena estrella del gremialismo había empezado a extinguirse, algo que, sin embargo, el partido no ignoraba.

Porque es la confirmación de una crisis en su interior, lo que determina el carácter de la mesa directiva que se instala en mayo. Es entonces cuando la colectividad vuelve sus ojos hacia las generaciones más jóvenes, en la esperanza de recuperar su unidad y su moral política. Se ofrece dar un giro en los procedimientos y en los fines de la tienda. Por eso, en el Consejo General se presenta una sola lista que, por primera vez, no incorpora a los dirigentes históricos. Y por eso, la nueva mesa postula la democratización de la democracia, reivindicando la máxima de un militante un voto para llenar los cargos y nominar a los candidatos de la organización proverbialmente monolítica y elitista.

Pero si alguien creyó que la voluntad podría vencer a la realidad, a poco andar el caso Penta le demostraría lo contrario. Pues la mejor mesa para la UDI nunca fue la que aparentó buscar la renovación, sino una que debía salvarla del escándalo en cierne. De ahí que quien mueve las piezas para la formación del nuevo equipo es el máximo exponente del gremialismo en Penta. De ahí también el paso al costado dado por los «coroneles», la luz que desciende sobre el elegido para la tarea, y el silencio de la selecta red de patrocinados.

Si el núcleo de Penta es el círculo de hierro de la UDI, hoy resulta indiscutible que el corazón de la UDI es Penta. Ahora todo esfuerzo de supervivencia pasa por una operación quirúrgica, tan compleja como separar gemelos unidos, algo imposible cuando uno de los dos es parásito del otro.

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