ETOS DE LA PROBIDAD

La cruz nórdica

En 1995, Mona Shalin, ministra de Igualdad de Género sueca, era la natural sucesora al cargo de Primer Ministro. Fue obligada a dimitir y se le siguió un proceso judicial por haber comprado dos barras de chocolate con recursos públicos. Esto, que en nuestro medio podría ser considerado una minucia, en los países nórdicos constituye una agresión contra sus valores e instituciones. Por eso, no es casual que Suecia, Noruega y Finlandia ocupen las primeras posiciones en la escala mundial de transparencia.

Podría pensarse que la clave de tan altos estándares de probidad radica en un complejo entramado de leyes y regulaciones, pero no. Más que el peso de las instituciones, es la fuerza de la sanción social, que se hace sentir desde la familia hasta el Estado, la que protege al sistema de actos venales. Ahí resulta igualmente inaceptable que un parlamentario simultáneamente ejerza de abogado o de empresario, y un ciudadano lucre con bienes fiscales u oculte sus ingresos totales.

De hecho, en Finlandia todas las rentas son públicas. Ahí los padres reprocharían severamente a sus hijos por evadir el cobro del boleto del Transantiago, saltarse los controles del Metro, o irse sin pagar la compra en un supermercado. Se trata de un etos, para algunos observadores originado en las profundas raíces de la ética protestante, que ha hecho del trabajo, la responsabilidad, la austeridad, la igualdad y el bienestar general, el sustrato espiritual que impregna toda la estructura social.

Sabemos que las experiencias de otros países no son transferibles al nuestro, pero esto es verdad porque no basta copiar sus leyes, sino que es necesario crear soluciones apropiadas a las costumbres y tradiciones nativas. Soluciones especialmente focalizadas en las primeras etapas de socialización del niño, y en las células básicas de la sociedad, donde las familias juegan un rol insustituible.

La fórmula política que encontró Noruega, en un momento de relajo de sus buenas prácticas, fue la creación de una comisión que tuvo como objetivo movilizar a la ciudadanía en pro de los valores humanos y de la ética social. Buscaba hacer frente a la indiferencia, promoviendo la responsabilidad, la participación y la democracia.

Consejo Asesor de Chile

Miembros del Consejo Asesor

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: