LA HORA DE LOS PARTIDOS POLITICOS

Asamblea

 

Ni las tiranías, ni la postmodernidad ni la subpolítica han logrado desplazarlos del lugar que ocupan desde hace un par de siglos en nuestras sociedades. Los partidos políticos siguen siendo organizaciones indispensables para el funcionamiento de la democracia. Son ellos los que reclutan, seleccionan y asignan los puestos de la administración en sus distintas esferas y niveles. Ellos los que ordenan la oferta de candidatos a ocupar los cargos de representación popular. Y ellos los que abonan el suelo donde labran y nutren sus trayectorias los liderazgos del mañana.

No podemos hacer política sin los partidos, pero no podemos seguir haciendo política con los actuales partidos, hoy por hoy las asociaciones civiles más anacrónicas de cuantas han sorteado el paso del tiempo. Y si resulta vano todo intento de apología en defensa de su transparencia, participación y cohesión internas, es porque en ellos radican las principales fuentes de distorsión de nuestra democracia representativa.

Mercantilización, oligarquización, clientelismo, nepotismo, concentración, exclusión y fragmentación, nacen y mueren en los partidos, lugar donde se forma la voluntad colectiva. Por eso, los problemas no están fuera, sino dentro de ellos, cuando resolverlos ha dejado de pertenecer a su campo de autonomía para convertirse en una cuestión abierta a la legítima intervención institucional de los controles democráticos.

Que tres hermanos concentren el mando del principal partido de gobierno, la jefatura de su bancada de diputados y la presidencia del Senado, comporta un trastorno de las normales probabilidades de distribución del poder en una colectividad que supera los 113 mil militantes. ¡Es mucha acumulación! Lógicamente, la selección de elites dirigentes sería otra si ahí primarán la igualdad del voto, la libertad de expresión y la competencia justa, porque entonces la lucha se libraría en función de méritos y no de atributos de sangre y privilegios.

De nada habrá servido emparejar la cancha de la educación, si los méritos conseguidos a través suyo se pierden como lágrimas en la lluvia bajo el poder del dinero, de la clase o de la familia. Es esta cultura la que se juega en los partidos políticos.

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One Response to LA HORA DE LOS PARTIDOS POLITICOS

  1. Todo parece negro. Quienes recuperamos la democracia sabemos que los partidos políticos son las menores de las organizaciones del Estado. Hay que mejorar lo malo sin destruir la democracia.

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