VACIO DE LA SUBPOLITICA

Hu Ming

La subpolítica es una forma de democracia directa no colectiva que a menudo emplea las redes sociales y es practicada fuera de los cauces institucionales para abrir y ensanchar brechas entre el gobierno y la ciudadanía. Su razón de ser es la crítica al poder. De ahí su invectiva contra el Partido Comunista a quien imputa haber saltado desde la calle a la arena política para acomodarse al establishment.

Censura su abandono de la tradición forjada a lo largo de una centuria, su baja densidad ideológica, escasa solvencia intelectual y académica, moderación de la lucha política y propensión a las transacciones, distorsión de la representación popular, ineptitud para liderar e inclinar la correlación de fuerzas a favor de la genuina transformación social, fingida convocatoria a cambiarlo todo para dejarlo todo igual, simulada certeza de que los pobres son beneficiarios de las reformas y que la coalición gubernamental es una fuerza nueva y amplia, conformismo burocrático que permuta dádivas estatales por reformas mínimas, desactivación de la movilización social, conversión en vagón de cola de la DC y el PS, legitimación de las elites, colaboración con su reproducción y tolerancia a sus desprecios. En el sumun, incapacidad para provocar un vuelco que, en el curso de… ¡cuatro años!, haga de Chile un país democrático y participativo y menos elitista y consumista.

En otro contexto histórico, las vías institucionales promovidas por Enrico Berlingüer, Santiago Carrillo y Luis Corvalán fueron objeto de iguales impugnaciones que, repetidas en nuestra modernidad tardía —cuando la teoría política ha revolucionado su vocabulario conceptual—, se tornan vacuas e infecundas. Se reducen a fabulaciones sesentañistas sin eficacia metodológica para encauzar las luchas de reconocimiento que advienen tras el derrumbe de los socialismos reales.

Impresa en mimeógrafo y leída en cristal líquido, la ficción subpolítica no consigue siquiera resolver su propia crítica al poder, a la política y a los comunistas: ¿Cómo recuperar de manos del Estado la gestión de la demanda social? ¿Cómo, más allá de poner temas, programas y palabras en boca de quienes deciden, influir realmente en las instituciones y en las políticas públicas, si no es desde el gobierno? ¡No se oye, padre!

La revolución de la izquierda global

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: