EL CONTRATO DE GOBIERNO MERKEL-SCHULZ / La coalición entre la DC y la izquierda alemanas

7 febrero, 2018

Se trataría de un compromiso histórico donde los derrotados serían los barones de la CDU que bregaron por un giro hacia la derecha.

 

     Mientras el representante de la Fundación Konrad Adenauer en Chile, Andreas Klein, aconseja a la Democracia Cristiana romper con la centroizquierda y pactar con el gobierno de Piñera, en su país, su partido, la Unión Demócrata Cristiana de Alemania, encabezada por la canciller Angela Merkel, firma un contrato de gobierno con el Partido Social Demócrata.
     Naturalmente el delegado de la FKA no puede explicar esta inconsistencia, donde lo que recomiendan para los demás no vale para sí mismos. Porque Merkel no ha optado por el camino propio que nos sugiere Klein en su arresto injerencista, sino todo lo contrario. Ella abandona la soledad política y convence a la izquierda renuente de que la acompañe los próximos cuatro años.
     ¿Por qué Merkel toma la vía de la colaboración? Por una razón muy pragmática, que, sin embargo, sus émulos chilenos no atinan a entender.
     Merkel, como en Chile la DC, ha perdido adhesión del electorado, de modo que para formar gobierno de mayoría necesita buscar aliados hacia la izquierda, y no desprenderse de ellos. Aquí, dentro de dos años, deberán conformarse pactos de cooperación para conquistar las gobernaciones regionales y alcaldías. Cuando llegue la hora, ¿la DC insistirá en su aislamiento repitiendo su derrota del 19 de noviembre?
     La misma canciller ha sostenido que es un «proceso doloroso» por las concesiones que ha debido hacer en el momento que la ciudadanía exige «identidad ideológica». Merkel ha debido resignarse ―como en Chile los conservadores con el derecho a la educación― a incorporar en el contrato la protección de los trabajadores y la expansión del derecho a la salud. Pero, en realidad, quienes más parecen ceder son los socialdemócratas pues, de ratificarse las 170 páginas del acuerdo por sus centenares de miles de afiliados, arriesgarían perder votos tras su incorporación a una administración cuya popularidad viene en descenso.
     A los alemanes se les podrá criticar su incoherencia, pero jamás a Merkel censurarla por no comprender lo que está ocurriendo en su sociedad.
Una Gran Coalición
Las claves del acuerdo
Merkel se declara preparada
El pacto no es renegociable
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