UN LLAMADO SIN ECO

10 marzo, 2018
La caída de los ángeles rebeldes

La caída de los ángeles rebeldes, Pieter Brueghel el Viejo, 1562.

 

Si la Democracia Cristiana se aísla, si no pacta con otras bancadas parlamentarias, no tiene oportunidad de integrar la presidencia de la Cámara de Diputados ni de encabezar sus comisiones legislativas.

La alternativa del camino propio en el Congreso no existe, y así lo ha demostrado la determinación de la bancada de diputados democratacristianos.

Si la Democracia Cristiana se aísla, si no pacta con otros grupos parlamentarios, no tiene oportunidad de integrar la presidencia de la Cámara de Diputados ni de encabezar sus comisiones legislativas. Sufriría un retroceso semejante al que cosechó en la elección de noviembre cuando apenas consiguió el 9 por ciento de los escaños del hemiciclo, la mitad de la proporción que detentaba hasta el 10 de marzo.

Por eso, ante esta reiterada oferta del camino propio, de cuya frustrante derrota aún no se recupera, la DC no ha tenido más que dos opciones: buscar acuerdos con la izquierda o hacerlo con la derecha.

La DC ha decidido pactar con la izquierda, incluidos dentro de ésta el Frente Amplio y el Partido Comunista. Y aunque dos de sus catorce diputados, Jorge Sabag y Miguel Ángel Calisto, habían declarado que no acatarían la decisión, exponiéndose de esta manera a ser marginados de la bancada, finalmente, el único que renegó del arreglo fue Sabag.

Recordemos que su decisión había sido respaldada por llamados a la desobediencia partidaria formulados por militantes como Gutenberg Martínez, Soledad Alvear y Jorge Burgos, quienes desde el cónclave de enero se hallaban inmersos en un estado de reflexión en torno a su permanencia en la tienda. Junto a ellos habían participado de las invitaciones al desacato miembros de Progresismo con Progreso. Y, en las últimas horas, expresamente la UDI había convocado a los descontentos a romper la disciplina interna. Ninguna de estas exhortaciones tuvo eco en el estrenado comité democratacristiano, pero dejan abierta la duda de si persistirán en el futuro pese a la elocuencia de los hechos.

Con todo, ante el riesgo de ver abandonado el compromiso asumido, los diputados Gabriel Silber y Matías Walker han ensayado una suerte de tercera vía explicando que el de la Cámara Baja es nada más que un acuerdo de administración y no una alianza política, lo cual en sí mismo envuelve un eufemismo —como el que negaba que la Nueva Mayoría fuese coalición—, pues lo que resolvió la junta de enero fue que el partido tendiera puentes de entendimiento hacia la izquierda, hacia toda la izquierda con la que gobernó, que permitieran «una mayor efectividad en el rol de defensa de los derechos de las personas como fruto de la acción de los gobiernos en que hemos participado».

Es lo que la DC ha ratificado en el Congreso, sentando el precedente de lo que será de ahora en más su política de alianzas.

Sector DC podría renunciar colectivamente

Las presidencias de las comisiones legislativas

Los 79 votos de centroizquierda

DC presidirá la Cámara con acuerdo con el PC y el FA

Llamado de Martínez, Alvear y Burgos

La carta

Llamado de la UDI

Los nombres de Progresismo con Progreso

Los renunciados de Progresismo con Progreso

No se trata de presentar un ultimátum cada vez que no estoy de acuerdo

 

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